miércoles, 9 de febrero de 2011

El hombre desactualizado

Soy consciente de que últimamente no actualizo mucho. Podría inventarme una excusa para justificarme; algo como "El mundo de la moda es muy frívolo y me he dado cuenta de que hay mucha falsedad en el tema de los blogs. No quiero entrar en este juego y prefiero quedarme al margen". Pero si escribiera algo así, aparte de mentir bellacamente, un par de buenos amigos optarían por darme una somanta de hostias por tonto y flipado.

En estos casos, lo mejor es ir con la verdad por delante y afrontarlo con sinceridad, humildad y la cabeza bien alta.

Los dos motivos principales por los que no actualizo son:

1. Que los fines de semana no hacemos fotos porque nos los pasamos en la casa de pueblo, tirados al lado del fuego, correteando por el campo y desconectando por completo del resto del mundo.

2. Que durante la semana, al llegar a casa, en lugar de sentarme frente al ordenador, me pongo con María a jugar a la Xbox 360 que nos compramos esta Navidad.

Sí. Es cierto que tengo varias sesiones de fotos de María desde hace varios meses y supongo que, tarde o temprano, las acabaré subiendo y explicando lo que pasó por mi cabecita en ese momento. Pero, hasta entonces, voy a ver cómo María me pega una paliza al Viva Piñata y pensaré en que este fin de semana, en lugar de ir al campo, nos pegaremos una noche del demonio viendo el concierto que los Jaggermaïsters y los Trümpet Geezers darán la noche del sábado.

Mientras tanto, os dejamos con nuestras mejores vistas. ;-)


martes, 25 de enero de 2011

El día y la noche

Hace un año, estábamos María, mi hermana y yo en una cafetería de Bruselas, resguardándonos del frío y esperando a una compañera de trabajo de mi hermanita. Café caliente, charla intrascendente y toda la noche por delante para degustar las cervezas belgas en el Delirium Tremens. Joder, qué vida.

Horas más tarde, después de haber conocido a su compañera de trabajo, mi hermana nos confesaba entre risas.

- Mi amiga se ha partido el culo cuando ha entrado en la cafetería y nos ha visto. Dice que formamos un cuadro de lo más divertido.

- ¿Divertido de qué?

- Pues porque ninguno nos parecemos en nada. Me ha dicho: "Es que llamáis un montón la atención. Tú tan rubia, tan rubia. Tu hermano con el pelo negro negro. Y encima, su novia es pelirroja pelirrojísima. Sois la caña".

Todo esto me vino a la cabeza cuando María decidió salir casi de blanco virginal esta semana pasado. Ella cual novia casta y pura y yo de negro cucaracha. Debíamos ser la risión.

Chaqueta: Zara / Vestido: Zara / Medias: Calzedonia
Zapatos: Zara (rebajas) / Pañuelo: old






jueves, 20 de enero de 2011

Catálogo vs editorial

Como ya anticipé en la anterior entrada, María se había hecho unas fotos con una estudiante de fotografía, amiga de una amiga nuestra, así que no repetiré la historia. Sólo recordaré que no fuí invitado y que, por ello, yo andaba resacoso e intrigado sobre cómo habría sido la sesión.

- ¿Cómo ha ido?

- Muy bien.

- ¿Sí? ¿Y qué tal las fotos?

- Diferentes.

- Supongo. Si sabe de fotografía, supongo que se notará.

- No. No ha sido sólo por eso.

- ¿Entonces?

- Ha sido extraño, porque la sesión era para un trabajo de catálogo, no de editorial.

- Ya. Y tú supones que ahora te he entendido.

- Vamos a ver, cómo te lo explico: las de catálogo son más de posar y las de editorial más divertidas.

- Ah.

- En fin, que en lugar de hacer el bobo o lo que me diera la gana, me iba comentado "sube la mano y toca la piedra que hay al lado, así, cógela" o "mira a la derecha, más a la derecha, más... ahora sube el mentón".

- Ostras tú, menudo agobio.

- Qué va, ha estado muy bien.

- Y si estás así colocadita, eso son fotos de catálogo.

- Sí.

- Y las de hacer el bobo son de editorial.

- Más o menos.

- Toma ya. Ahora tendré un lenguaje de lo más fashion.

- Lo que tienes es una tontería encima...




jueves, 13 de enero de 2011

Despechado

Antes de Navidad una amiga llamó a María al móvil. Una compañera suya está estudiando fotografía en Barceloao y necesitaba alguien a quién echarle unas fotos. Así que nuestra amiga había pensado en la pelirroja para una sesión de sábado por la mañana.

Cosas del blog.

María, que está hasta las narices de mis fotos cutres, chapuzeras, nocturnas y con alevosía, aceptó. Y yo encantado. Siempre me gustan los planes diferentes para el fin de semana y esto pintaba bien. Me pondría mis mejores galas por si acaso.

Pero no. María prefirió que me quedara en casa y no diera el coñazo. Y no había nada que discutir. ¿Os parece normal? ¡Claro que no! ¡Es indignante! Pero, aprovechando el desprecio, y con buen criterio, me fuí de bares con mis amigotes y me quedé durmiendo la resaca mientras las mujeres hacían cosas de chicas.

Y desde entonces, hasta ayer, me he quedado con ganas de ver las fotos. La curiosidad me corroía.

Aunque fueron tres sesiones, con tres modelos diferentes y dos temáticas: lana y cuero, para empezar 2011, he decidido poner la más evidente: la que rockea.

Eso sí, con las fotos sin retocar. Que no queremos estropearle el trabajo de fin de curso a la fotógrafa ni anticipar las imágenes que ella utilizará. Así que si estas son las que ella considera peores... ni queráis saber cómo son las buenas. ¡De escándalo! Y si no os lo creéis, echad un vistazo a su flickr. Yo, ni puñetera idea de cómo hay que preparar los ajustes de la cámara para que queden como las suyas. Hats off!!






martes, 28 de diciembre de 2010

Rockin drag queen

Este año tenía en mente el regalo de Navidad perfecto para María: unos pantalones de cuero rojos. En primer lugar, están de moda... y a ella le gusta que las cosas estén de moda. En segundo lugar, eran rojos... y el color favorito de mi chica es el mismo que el de su pelo. Y, por último, los pantalones eran de cuero... y el cuero rockea tanto como el látex y Ronnie James Dio. Así que no había dudas al respecto e inicié la búsqueda... Tras pasarme varias horas frente al ordenador, no había avanzado ni un ápice. O no me gustaban. O no eran de cuero. O valían un pastón. O tenían accesorios variopintos más propios de una siniestra. Así que desistí.

Cabizbajo y deprimido empecé a repasar otras cosas que sabía que gustaban a María... hasta que di con unos zapatos de Jeffrey Campbell.

Este año, para variar un poco, me había propuesto no regalarle unos taconazos a María... pero al ver el nombre de las Jeffrey Campbell no pude resistirme. Se llamaban ni más ni menos que "Lita" y eso, en mi día a día, es algo a tener en cuenta.

Quizás a mucha gente no le diga absolutamente nada el nombre de Lita... pero ese no es mi caso. Yo crecí viendo fotos y posters de Lita Ford... pasé media juventud venerando a The Runaways... y en todos estos años no he dejado de rendir respeto y tributo a una de las mujeres más poderosas del rock. Así que no tuve elección. No hay pantalones de cuero rojo que puedan competir con estas Jeffrey Campbell.

El próximo año le echo dos huevos a la cosa y le compro la versión plateada brillante. ¡Anda que no!

¡Feliz Navidad!


jueves, 9 de diciembre de 2010

Out of order

Como ya sabéis, este blog no funciona como un reloj ni nada por el estilo. Así que estos días, entre puentes, fiestas, X-box, gin tonics y relax junto a la chimenea de la casa de pueblo, nos hemos encontrado un jueves sin entradas nuevas, con la casa sin barrer y sin un look de María para colgar. Además, por si fuera poco, la semana que viene no voy a actualizar bajo ningún concepto. ¿Por qué? Muy sencillo. ¡¡¡Porque el sábado nos piramos a Punta Cana!!! ¿Un destino rockero? ¡No! Pero entre tanto frío, tanta lluvia y tanta tontería... no veáis lo bien que sentarán unos roncitos mientras nos bañamos en la piscina.

Estas semanas estamos fuera de servicio. Felices fiestas a todos!! Hell yeah!!!!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La virgen de la cueva

No es ningún secreto que en los últimos años las katiuskas han vuelto con fuerza. Incluso yo me he dado cuenta. Y eso que siempre soy el último en enterarme de estas cosas. Es más, en alguno de los foros de música que suelo frecuentar en mis tiempos libres, incluso se quejaban de que se ven Hunters por todas partes. Así que el tema debe estar convirtiéndose en una cuestión de estado.

Evidentemente, como no es ajena a estas modas, María también quería unas Hunter. El problema es que valen un pastizal. ¡¡100 bonys!! ¡¡Ahí es nada!! Con lo que llueve en Mallorca, las katiuskas te salen a unos 25 euros por día que te las pones. Una ruina. Por eso, mi chica se olvidó de las Hunter y siguió a lo suyo. Hasta que hace unas semanas me topé con unas katiuskas por 40 euros.

Después de varios días en los que la cabecita me iba por otros derroteros, caí en el tema de las botas de lluvia y se lo comenté a María. Evidentemente, me miró con sorna y me preguntó cómo eran exactamente. Ni idea. Yo no me fijo en esas cosas. Vi las katiuskas, pensé que eran chulas, miré el precio y eso es todo. No memoricé el maldito diseño.

Pero resulta que María se quedó con la copla y, aprovechando el camino de vuelta a casa, se desvió unos minutos hacia la tienda que yo le había comentado. Y se quedó a cuadros.

Las katiuskas rockeaban, este fin de semana daban lluvia y nosotros íbamos a la casa de campo. La felicidad que yo tuve a los 12 años cuando me enseñaron la primera revista de tetas que jamás havía visto... pues multiplicado por tres. Así estaba mi chica.